El PIB se utiliza como si midiera la riqueza de una sociedad, su éxito o incluso su salud. En realidad, mide la valor monetario de biens et services produits dans une période donnée. Ese dato puede ser útil, pero se vuelve peligroso cuando se transforma en brújula política suprema.
Lo que el PIB cuenta
El PIB cuenta flujos monetarios. Si se construye una autopista, aumenta. Si se venden medicamentos, aumenta. Si una catástrofe obliga a reconstruir, aumenta. Si se privatiza una actividad antes gratuita, puede aumentar.
Pero no distingue suficientemente entre lo que repara, lo que destruye, lo que cuida y lo que degrada.
Lo que el PIB no cuenta
El PIB no mide adecuadamente el trabajo doméstico, los cuidados informales, la calidad de los vínculos, la salud de los ecosistemas, la biodiversidad, la estabilidad climática o la robustez de una comunidad. Tampoco descuenta correctamente la destrucción irreversible del capital natural.
La confusión entre actividad y progreso
Una sociedad puede aumentar su PIB enfermando más, contaminando más, reparando más daños o multiplicando intermediaciones inútiles. El indicador registra actividad monetizada, no sentido, justicia ni sostenibilidad.
Por qué NEMO IMS necesita otros criterios
Si la moneda se orienta únicamente por el crecimiento del PIB, seguirá sosteniendo actividades generadoras de flujos incluso cuando debiliten las condiciones de vida. Una arquitectura monetaria robusta debe integrar otros criterios : impact écologique, utilité sociale, sobriété matérielle, régénération et capacité de résilience.
Conclusión
Criticar el PIB no significa renunciar a medir. Significa medir autrement. La cuestión no es producir plus de flux, sino renforcer ce qui permet à une société de durer dans un monde fini.