¿Por qué el problema es ante todo monetario?
Supuestamente neutra, la moneda hace solventes, deseables y rentables ciertas actividades, mientras condena actividades vitales a la invisibilidad económica.
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El problema no es solamente económico. Es monetario.
La moneda, presentada a menudo como un instrumento neutro, está ausente de demasiadas discusiones sobre las crisis sociales y ambientales. Hablamos de fiscalidad, deuda pública, innovación, crecimiento verde, transición energética o responsabilidad individual; pero rara vez interrogamos la arquitectura monetaria que vuelve solventes, deseables y rentables ciertas actividades, mientras condena otras —aunque vitales— a la invisibilidad económica.
Nuestra época enfrenta una contradicción mayor: la humanidad nunca produjo tanta riqueza y, sin embargo, nunca destruyó tanto aquello que la mantiene viva.
Esta paradoja no es un accidente. Revela una anomalía profunda en nuestra definición del valor. Las actividades que extraen, aceleran, artificializan, consumen y degradan siguen siendo ampliamente solventes porque generan rápidamente facturación, márgenes, rendimientos y crecimiento. En cambio, las actividades que reparan, protegen, regeneran y preservan las condiciones de la vida son tratadas demasiado a menudo como costes.
Restaurar suelos, limpiar océanos, preservar bosques, proteger la biodiversidad, reforzar servicios públicos o financiar investigación fundamental son actividades esenciales a largo plazo. Sin embargo, en el sistema actual encuentran dificultades porque carecen de rentabilidad inmediata.
Hoy, las actividades degenerativas pueden ser extremadamente lucrativas, mientras que las actividades regenerativas siguen siendo insolventes a corto plazo. NEMO IMS propone invertir esta polaridad monetaria: hacer remunerador lo que regenera y penalizar lo que degrada mediante mecanismos de sustracción monetaria —las mermas monetarias sobre las transacciones.
Mientras la moneda nazca principalmente de la deuda, de la rentabilidad a corto plazo y de la explotación futura de lo real, seguirá orientando la economía hacia el crecimiento cuantitativo, la extracción y la degradación de lo vivo.
NEMO IMS propone cambiar esta dinámica invisible: convertir la creación monetaria en un instrumento de regeneración, y no sólo en un acelerador de deuda, producción y destrucción.
