Robert Solow, la economía convencional y las teorías de la transición

La cuestión no es negar el aporte de la economía convencional, sino mostrar dónde se vuelve insuficiente ante los límites planetarios.

Robert Solow ocupa un lugar central en la economía del crecimiento. Su modelo permitió formalizar el papel del capital, el trabajo y el progreso técnico en la expansión económica. Pero su marco pertenece a un mundo intelectual en el que la naturaleza aparece sobre todo como exterioridad o factor sustituible.

El progreso técnico como salida

La economía convencional tiende a confiar en el progreso técnico para superar escaseces y límites. La sustitución entre factores, la innovación y la productividad permiten imaginar un crecimiento prolongado sin ruptura sistémica.

Pero los límites planetarios no son simples escaseces relativas. Son umbrales biogeoquímicos, irreversibilidades, dependencias energéticas y relaciones ecosistémicas que no se dejan reducir fácilmente a precios o funciones de producción.

La transición como problema monetario

Muchas teorías de la transición se concentran en tecnologías, inversiones y políticas públicas. Pero si esas inversiones dependen de deuda, rentabilidad y crecimiento futuro, la transición queda presa de la misma lógica que alimenta la expansión material.

Lo que debe cambiar

No se trata de oponer ciencia económica y ecología, sino de ampliar el marco. La economía de la robustez debe integrar energía, materia, límites, instituciones monetarias y vulnerabilidades sociales.

NEMO IMS se sitúa precisamente en ese desplazamiento: no pregunta solamente cómo crecer de manera más limpia, sino cómo rediseñar la moneda para financiar lo esencial dentro de un mundo finito.

Conclusión

Solow sigue siendo importante para comprender la economía convencional, pero la transición exige superar su horizonte. El desafío no es optimizar un modelo de crecimiento, sino organizar una civilización capaz de durar sin destruir sus condiciones de existencia.