Por qué no temer el decrecimiento — y lo que realmente nos falta

El decrecimiento no es una recesión disfrazada. Es un proyecto político deliberado. Para hacerlo deseable, primero debemos desmantelar los miedos — y nombrar el punto ciego monetario que bloquea todo.

El decrecimiento provoca un terror instintivo. Evoca escasez, regresión, retroceso. Sin embargo, este vértigo no es una respuesta a lo que el decrecimiento realmente es — es una respuesta a lo que el sistema nos ha enseñado a temer. Deconstruir este miedo no es un ejercicio de comunicación. Es un acto político fundamental.

El malentendido fundador: recesión y decrecimiento no son lo mismo

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Jean-Christophe Duval

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